Soy Ramón Ballester y quiero compartir con vosotros un proceso de dibujo digital que he realizado recientemente.

Nací en 1968 y he tenido la oportunidad de asistir, a lo largo de mi vida, al nacimiento y desarrollo del mundo digital hasta llegar a la actualidad.

Durante mi adolescencia pude comprar mi primera cámara fotográfica analógica y revelar mis primeras fotografías mediante procesos químicos.

Con la aparición de las primeras cámaras digitales surgió inevitablemente un debate entre partidarios y detractores de esta nueva tecnología.

Más adelante apareció Photoshop y, con él, gran parte de la materialidad del laboratorio fotográfico comenzó a desaparecer.

Como artista plástico, siento cierta nostalgia por aquel proceso artesanal y por la experiencia física del laboratorio. Pero, por otro lado, veo en las herramientas digitales un mundo nuevo, lleno de posibilidades creativas y de experimentación.

Fotógrafos como Joan Fontcuberta se mueven en la llamada posfotografía, donde ni siquiera es necesaria una cámara fotográfica para generar imágenes. A partir de aquí me surgen algunas preguntas que quiero poner sobre la mesa y compartir con vosotros:

¿Pasará algo parecido con la pintura?

¿Desaparecerán los materiales físicos en el arte y pasarán las obras artísticas a ser archivos reproducibles?

¿Podemos considerar la pintura digital como pintura, o estamos ante una nueva disciplina que se encuentra entre las técnicas pictóricas tradicionales, la fotografía y la informática?

Os deseo un buen curso